ENAMORARSE EN LOS 90’S ERA MAS DIFICIL QUE AHORA.

abril 23, 2018

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Vamos a recordar cómo fue esa hermosa época que aún recordamos con cariño o con lágrimas, dependiendo cuán cool eras.

  1. Para conocer a una chica o un chico, tenías que hablar de verdad con la persona

Eso de los Myspace, el Facebook, Twitter o Instagram no existía, así que si esa nena o nene te gustaba mucho, había que sacar valor para hablarle frente a frente. Sí, en el proceso pasamos muchos bochornos y papelones, pero nada daba más satisfacción que esa persona te diera el número de teléfono de su casa porque le caíste bien. Mucho mejor que el friend request o follow de estos días.

Cuando ibas a pedirle a esa chica que fuera tu novia, tenía que haber todo un plan. Usualmente era una combinación de comer algo (obvio, barato), cine y luego llamar a tus papás para que te fueran a recoger en la Caravan. Al final venía lo más importante: el beso… y uno estaba mascando chiclets con el mismo swing que mastica la vaca porque no querías espantarla con la peste en la boca.

 

  1. Hablar fresquerías por el teléfono era casi imposible

 

El cable del teléfono era limitado y el teléfono inalámbrico -aunque duraba dos días sin carga- te traicionaba cuando menos te lo esperabas. A eso hay que añadirle que las madres solían ser unas ninjas que dominaban el arte de levantar el teléfono de su cuarto sin que se dieran cuenta y escuchar toda la conversación.

  1. Un detalle era hacerle un cassette o CD de canciones románticas

Esto era casi ofrecerle matrimonio. Uno llegaba con el CD escrito con un sharpie rojito con todas las canciones que daban en Estereotempo o Fidelity. Otro detalle era llegar con un Sad Sam to’ percudío y lleno de polvo, y dárselo frente a sus amigas, pero para poder comprar el maldito peluche tenías que guardar dos meses los chavitos de la merienda. También podías irte más low budget y regalarle las tarjetitas plásticas que vendían en las farmacias de la comunidad y que uno le pedía a la cajera con bochorno: “sí, dame las #375”, y la muy necia la miraba, la leía, se reía y te la entregaba con asco.